HACES

Escrito por eSignoeditoresMadrid 19-01-2015 en ahora. Comentarios (0)


Destellos de fantasía asoman sus fragancias exquicitas y , a veces con los recuerdos indelebles de la vida, luchan sin derramar gotas de sudor sobre el campo de batalla.
En ocasiones suelo leer sin entender, hasta que las dulces brisas recién paridas me arruyan en su fresco ropaje.
Más allá del sin fin de la palabras me espera mi casa hecha de letras multicolores, allí aguarda mi lecho escrito y, entremedio de las sábanas, tu cuerpo tibio palpita en silencio.
Una bandada de gotas caen en picada desde las nubes y en mi pelo se deslizan rodando hasta mis pechos.
Aquellos agridulces destellos de sinrazón me recuerdan al sabor de la magia, al color de un latido, al roce de tu sonrisa.

..Sé que esto lo leerás algún día. Quizás encuentres esta carta estropeada, amarilla y la tinta algo corrida, pero la fuerza y el fervor de mis palabras las encontrarás tan apasionadas como las escribo ahora.
También sé que esto que siento está prohibido, y es por eso que no me atrevo a decirtelo frente a frente.
Estando en brazos de otro, pienso en ti, en tu frente ancha, en tus pómulos perfectos, en tu sonrisa infantil y en tu silueta algo exhausta.
Me atrae tu buen humor, tus ojos profundos y tus finos labios. Me imagino rozándolos con los míos. Deseo que me sujetes firmemente por la cintura, presionandome contra tu pecho, quiero rozar tu espalda y tu vientre con mis palmas. Quiero sentir tu boca, tu saliva y tu aliento tibios en el lóbulo de mi oreja, en mi cuello, en mis senos. Quiero gozar tus dedos apretando mi carne. Quiero cobijarme bajo tu cuerpo trigueño y hacer el amor la noche entera.

Pero aquí no estás y nunca te tendré, y aunque sé que para ti no soy indiferente, los ríos, la cordillera, el desierto, los bosques y la selva nos quieren separados para siempre.